AUTOESTIMA, INTELIGENCIA EMOCIONAL, OPTIMISMO

Lo que necesitas es amor

novios

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Probablemente a la mayoría de vosotros al leer el título del post, os haya venido a la cabeza el famoso programa de televisión de los años 90 en el que una joven Isabel Gemio se recorría España con la “caravana del amor” entregando declaraciones de amor a trocho y mocho con el propósito de “encontrar el amor”. Y es que ese programa fue tan seguido y duró tantos años porque cubría una necesidad que todos tenemos: la necesidad afectiva.
Todo el mundo entiende que por ejemplo el hambre y la sed o las temperaturas extremas causan dolor, lo que nos cuesta entender es que el cerebro utiliza el mismo sistema neurológico para abordar privaciones y recompensas en cuanto a sentimientos se refiere. Es decir que la ausencia de sentimientos y afectos sociales pueden causar en el cerebro el mismo desajuste que la carencia de necesidades físicas como son comer, calmar la sed o alcanzar una temperatura adecuada. Tras varias investigaciones, podemos afirmar que el dolor emocional trae como consecuencia malestares físicos y corporales.

“Me duele el corazón”

Esta frase expresa el sentimiento de una persona que sufre. Expertos en la materia afirman que de la misma manera que existen lesiones físicas que conllevan dolores crónicos, hay heridas emocionales por las que algunas personas no logran recuperarse nunca, y hasta llegan a sentir su padecer cada vez más doloroso. Me refiero a personas que se encuentran en la situación de afrontar un golpe o shock emocional, la exclusión social, la falta de apoyo social, el fin de una relación amorosa o fraternal, la pérdida de un ser querido, etc.
Y entre los síntomas más recurrentes de la personas que han padecido este tipo de dolencias tenemos:
– Dolor en el pecho.
– Principios de desesperación.
– Vacío en la zona baja del esternón.
– Pérdida de sentido hacia la vida y el quehacer diario.
Es fundamental trabajar para lograr adaptarse a la nueva situación y superar el dolor emocional para impedir un mayor nivel de dolor físico. Si permitimos que el dolor se convierta en una “pena compleja” acompañada de sentimientos de amargura y enfado, además de una pérdida de visión futura y expectativa de vida, estaremos contribuyendo a “cavar nuestra propia tumba”.
Cambia la perspectiva
Con toda seguridad, en nuestro paso por la vida tendremos que afrontar algunas situaciones difíciles; nadie está exento…
Lo importante es que podamos superar estas situaciones, aprender a convivir con el dolor, para saber decirle adiós cuando llegue el momento y no vivir en un sufrimiento permanente. Aprender a remediar nuestros dolores emocionales de la misma manera que buscamos solución para nuestros dolores físicos.
Las emociones atrapadas son, literalmente, bolas de energía que vibran a diferentes frecuencias dependiendo de la emoción. Cuando una o varias emociones están atascadas están impidiendo que nuestra energía fluya. Si no liberamos esa emoción creamos un desequilibrio en nuestro cuerpo y ahí es cuando se produce el dolor físico.

Escucha a tu cuerpo

Es muy importante que cada día te tomes un tiempo para escuchar a tu cuerpo. Unos minutos en algún momento del día son suficientes para chequearte y comprobar si tu cuerpo tiene algo que decirte. Dedícate unos minutos para estar contigo, con nadie más que contigo, así sabrás si tu cuerpo te está queriendo decir algo y podrás comprender la relación entre las emociones y el dolor físico.

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