¿Quieres cambiar? ¿Quieres?

HOYSi es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás.

Identificar y reconocer que hábitos me están perjudicando es esencial para empezar a cambiar. La mejor manera de darte cuenta de qué hábitos son los que quieres cambiar, es escribiéndolos en un papel, es la mejor forma de que no los olvides, y de paso, se lo ponemos más difícil a nuestro inconsciente (ya hemos hablado de las “malas pasadas” que nos juega nuestro amigo); además, tenerlos escritos, nos servirá para visualizar mejor los cambios fuera de nuestra cabeza.

Mis malos hábitos

Tómate unos días, yo te recomiendo una semana,  para ir escribiendo aquellos comportamientos y/o actitudes que tú consideres que quieres cambiar. Es mucho más efectivo sustituir un comportamiento que eliminar un comportamiento. Es decir, el cerebro está más preparado para la sustitución que para la eliminación. Así que lo que haremos será una lista con los “malos hábitos” y los sustituiremos por “buenos hábitos”.

Coge tu lista de malos hábitos terminada, y vamos a transformar los comportamientos que hemos decidido que no nos gustan en frases en forma de propósito. Escribiremos lo que queremos lograr en tiempo presente. De esta manera tomaremos acción en presente. Mañana es futuro y el futuro es incierto; sin embargo, hoy es presente, y tenemos el control total para actuar. A continuación os dejo un ejemplo del comportamiento que quiero cambiar. En primer lugar coloco el mal hábito, a continuación mi meta.

                    Bebo mucha cerveza y poco agua — Hoy me voy a beber 2 litros de agua

Sigue el ejemplo y transforma tu “ Lista de Malos Hábitos” en tu “ Lista de Metas”.

Mis metas

Puede que nos encontremos con una lista de metas interminable. No seamos ambiciosos, ni impacientes. Vayamos paso a paso. Vamos a dividir nuestra lista en listas más pequeñas. Podemos hacerlo por temática (salud, alimentación, deporte, idiomas, etc.), como resultado tendremos dos o tres listas e iremos introduciendo los cambios de una en una, primero trabajaremos con la primera, cuando estas metas estén alcanzadas, iremos a por la segunda lista. Cuando nuestras metas son específicas es más fácil lograr el objetivo. Por eso yo marqué en mi propósito la cantidad especifica de agua que beberé (2 litros) en lugar de limitarme a escribir “beberé MÁS agua”. Revisaremos pues, nuestra lista de hábitos para asegurarnos de que estamos cumpliendo bien los pasos:

  1. Escribe los comportamientos que quieres cambiar
  2. Transfórmalos en propósitos, en metas
  3. Divide la lista en listas más pequeñas
  4. Se lo más especifico que puedas con la acción a llevar a cabo (lugar, hora, etc.)

Mi Plan de Acción

De poco sirve tener una lista de metas, si no diseño la manera de llevarla a cabo. Necesitamos un plan de acción. Por ejemplo.

  • Meta: beber 2 litros de agua al día
  • Plan de Acción: tener una botella en mi escritorio de trabajo
  • Meta: cenar 3 veces por semana pescado
  • Plan de Acción: hacer la compra el fin de semana y planificar el menú

Y para que nuestro Inconsciente no nos juegue malas pasadas, enredando para que se nos “olviden” nuestras metas; es aconsejable crear Recordatorios. Podemos hacerlo añadiendo alertas en el móvil, colocando Post- It en el espejo del baño, en la puerta de la nevera…como queramos… lo importante es que nos funcione el recordatorio ¡es increíble como nuestra mente a veces nos boicotea!

Para incorporar un hábito a nuestra vida es necesario repetir el comportamiento hasta que se vuelve automático. Y para eso se requiere constancia, y para saber si somos constantes y no autoengañarnos, lo mejor es llevar un registro.

¿Cómo registrarlo?

Coge una hoja de papel y pon tus metas en columnas y los días del mes en filas. Colócala en un lugar visible y accesible porque cada día anotaremos si cumplimos o no las metas. Si cumplimos pondremos un Visto en la celda correspondiente; y si no cumplimos, pondremos una Cruz. Cuando no cumplamos es importante incluir el motivo que te impidió cumplir la meta ese día. Al final del mes tendrás una “fotografía” del avance que has logrado a diario.

¡Celebra tus avances!

Cuando logres realizar correctamente tu acción diaria, dedícate inmediatamente después, un aplauso, una sonrisa o unas bonitas palabras a ti mismo. Esto aumenta la confianza en nosotros mismos y mantiene la motivación para seguir siendo constante.

                                           ¿Ya sabes qué hábitos vas a cambiar hoy?

 

TRES MENTES EN UNA

cerebromentes.gif

¿Sabías que dentro de tu mente se graba lo que has visto, oído, hecho y sentido a lo largo de toda tu vida?
Esa información entra en tu consciente y a medida que va pasando el tiempo va pasando del consciente, al  subconsciente y al final acaba en tu inconsciente.

Existen tres niveles de la mente:

La Mente Consciente: Es aquella parte de la mente que se encarga de percibir la realidad de la que nos damos cuenta y que podemos describir sin esfuerzo. Es la mente lógica, racional y proactiva. Es decir la que nos lleva a solucionar problemas, a tomar decisiones, a resolver conflictos de tipo lógico. Es la que nos hace “creer” que tenemos el control.

La Mente Subconsciente : Conoce las cosas que has sabido y que temporalmente has olvidado ya en tu consciente. Con un poco de esfuerzo puedes volver a recordar y traerlas al campo de lo consciente. Es la mente que guía al corazón; es decir la mente emocional, afectiva y sentimental. Al ser ilimitada tiene acceso a todas nuestras memorias y experiencias pasadas. El objetivo de esta mente es controlar todo aquello que no entendemos. En nuestro comportamiento existen “patrones” que desconocemos o que incomprendemos. Puede que a veces actuemos de forma que no hubiésemos imaginado nunca, incluso, puede que en ocasiones ni nosotros mismos nos entendamos…esto se debe a que nuestra mente subconsciente está actuando por nosotros mismos tomando el control de la mente consciente. Un ejemplo muy claro de cómo actúa esta mente, es en las compras compulsivas. Esta mente nos dice que aquello que nos están vendiendo lo necesitamos, incluso cuando no lo necesitamos; incluso cuando conscientemente y racionalmente podemos decir que es algo que no necesitamos y que no es algo que debamos comprar.

La Mente Inconsciente : Es la sección mental más grande (6/7 partes de la mente) y oculta de la mente donde reposan innumerables experiencias que hemos vivido desde la niñez y que son casi imposibles de recordar. Están presentes en forma de impulsos, impresiones, pensamientos incontrolados y recuerdos reprimidos: activos e impulsivos. Es el nivel más profundo de la mente. Los científicos lo han denominado cerebro reptiliano. Es una mente que busca básicamente dos cosas: alejarse del peligro y acercarnos la placer. Busca protegernos de un “peligro aparente” que pueda atentar contra nuestra vida o nuestra integridad.

Algunos científicos no diferencias entre mente subconsciente y mente inconsciente, para ellos es lo mismo, salvo que con diferente nivel de profundidad.

La mente subconsciente es muy simbólica y metafórica. Los síntomas o manifestaciones externas como enfermedades, adicciones, conductas destructivas o de cualquier otro tipo se ven como metáforas simbólicas de la experiencia interna de una persona y se presentan como soluciones inconscientes a los conflictos internos. Por ejemplo, a veces decimos que queremos lograr algo, y estamos haciendo todo lo contrario, perdemos la motivación, y no nos levantamos día a día con ganas de hacer eso que tanto queremos. Cuando esto sucede, cuando una persona le gustaría hacer una cosa y por una razón u otra nunca puede hacerla ya que no puede dejar de hacer otra, indicaría que hay un conflicto entre la mente consciente y una parte de la mente subconsciente. Es decir, en lo más profundo de mi mente inconsciente, eso que queremos lograr nos produce cierto dolor, o cierto peligro “aparente” o al menos es así como lo percibe nuestra mente inconsciente y para evitar que se de ese peligro en el FUTURO, evitamos actuar en el PRESENTE.

Este conflicto nos crea ansiedad que cada vez se intensifica hasta que la mente subconsciente emplea una solución como mecanismos de defensa para que tú puedas seguir con normalidad pero en verdad el conflicto no está resuelto, sino que está enmascarado.

Una forma de llevar la cuenta de aquellas cosas subconscientes que nos mantienen estancados, es llevar un diario de todo lo que hacemos y pensamos con respecto a un tema concreto. Eso hará que tomemos consciencia, es decir, que podamos hacer consciente aquello que para nosotros en algunos momentos se vuelve inconsciente o subconsciente y así poderlo arreglar, ya que seguramente existirá una incoherencia o un conflicto interno.

¡Lograr el control de nuestras tres mentes nos permite llegar mucho más lejos!

Yo, mi, me, conmigo…

solaok

Uno de los signos de madurez y desarrollo personal es aprender a gestionar la soledad, la propia y la de los otros. En España cada vez viven más personas solas. Según la Encuesta Continua de Hogares de 2013 que elabora el Instituto Nacional de Estadística, en España 4.412.000 de personas viven solas, lo que supone que el 24,2 % de los hogares españoles están compuestos por una sola persona. Y esta tendencia va en crescendo.

Quien más y quien menos, sabe que es la soledad. Por muy buenas relaciones que uno tenga es frecuente experimentar, para bien o para mal, unos espacios interiores de soledad. A veces, esta nos sorprende de forma inesperada, otras veces la vemos venir, y lo que necesitamos es aprender a reaccionar de forma que evitemos pasar de la soledad a la tristeza, a sentimientos depresivos y finalmente a una visión de la vida con tonos demasiado oscuros.

Gestionar bien la soledad personal es un hábito que facilita el bienestar interior

El sentimiento de soledad está relacionado con la forma en que hemos sido cuidados, acompañados y amados. También tiene que ver con qué tanto nos sentimos alguien significativo para los demás.

Si nos percibimos como alguien realmente importante, valioso y protegido por nuestros padres, es más fácil que vivamos los episodios de soledad con mesura, sin darles un sentido trágico y que confiemos en que es algo temporal y que, como todo, también pasará,  y volveremos a encontrar la conexión y el sentimiento de pertenencia con otros. En tiempos de crisis como el actual, la soledad aumenta mucho más de lo que a primera vista puede parecer.

Si. He venido solo 

Las investigaciones prueban que el ocio a solas puede ser igual de entretenido o más, que cuando lo disfrutamos en compañía. Los estudios demuestran que es mejor hacer planes solos que quedarse en casa por no tener con quién hacerlos.

Hoy en día nos sigue costando ir a comer solos, al cine, a un concierto o de viaje sin más compañía que uno mismo. Relacionamos el ocio con la compañía, y olvidamos que tener ocio a solas también tiene sus beneficios.

Recientes estudios, de la Universidad de Maryland, explican que el rechazo a divertirnos solos, proviene del miedo al ser observados y juzgados por los demás, como si estuviéramos solos porque no tenemos a nadie. Sin embargo ese miedo se diluye cuando tenemos una justificación o una razón para estar allí, convirtiendo la activad de ocio en algo “obligatorio”. Por ejemplo, no es lo mismo salir a comer solo el sábado, que comer solo al lado del trabajo un martes.

Tenemos miedo a que los demás nos etiqueten negativamente. La creencia limitante de “ si está solo por algo será”, está muy extendida y no nos paramos a pensar que puede estar solo por elección y no por obligación. Hemos aprendido a ver la soledad como algo negativo en lugar de entenderla como un espacio positivo.

Para disfrutar de la soledad hay que aprender a estar solo. A parar. A escucharse. A pensar en nosotros. De esta manera uno empieza a conectar consigo mismo y empieza a cogerle el gusto a estar solo y a disfrutar de su propia compañía.

Se acercan las vacaciones y con ellas algunos quebraderos de cabeza para quienes no tienen “plan”. Tal vez sea el momento de hacer tu primer viaje sol@ y comprobar si lo disfrutas.