¿Eres una persona evitativa?

evitativa

 

Desear tener relaciones sociales con normalidad, y no poder por temor a defraudar y a las críticas, por mínimas que sean, puede ser un síntoma del trastorno de personalidad por evitación.

El término de “trastorno de personalidad por evitación” es original del DSM-III. Antes de la aparición del DSM-I, se utilizaba el termino de “complejo de inferioridad” de Alfred Adler.

El trastorno de personalidad por evitación se caracteriza por un patrón general de inhibición social, sentimientos de inferioridad y una hipersensibilidad a la evaluación negativa. Este trastorno, parece darse por igual en varones y en mujeres.

La personalidad evitativa, puede no llegar a ser patológica pero puede estar asociada a elevados niveles de ansiedad.

Este tipo de problemas se desarrollan cuando, desde la infancia, hemos tenido a nuestro lado una persona importante en nuestra vida, haciéndonos sentir inútiles y estúpidos (muchas veces sin querer). Es el caldo de cultivo perfecto para formar una personalidad adulta insegura y temerosa. Si desde pequeños, alguien de nuestra entera confianza, nos hace creer que siempre nos equivocamos, todo lo hacemos mal o que las personas que nos encontraremos a lo largo de nuestra vida se darán cuenta de lo torpe que somos y nos abandonarán, la inseguridad se convertirá en nuestra fiel compañera. Lo que provocará que nos aislemos para evitar el miedo al rechazo, por mucho que deseemos el contacto con los demás, el terror a decepcionarlos será mayor. No es necesario padecer el trastorno de personalidad por evitación para desarrollar características relacionadas con éste.

¿Que actitudes desarrolla quién padece este trastorno?

  • Autocrítica feroz, tiene pensamientos autodenigrantes. Hace predicciones negativas tipo “no voy a gustar a nadie”, “me criticarán”… poseen una autoestima muy baja.
  • Cuando establecen una relación cercana con alguien no son asertivos y evitan la confrontación para no desagradar.
  • Evalúan incorrectamente las reacciones de los demás, están pendientes de cualquier gesto o palabra que se diga sobre ellos, su opinión sobre sí mismo la basan en las opiniones de los demás. Cuando las críticas son negativas creen merecérselas siempre, cuando son positivas no siempre las creen, y si son neutras las transforman en malas.
  • Evitación social y de cualquier pensamiento o actividad que les pueda producir incomodidad. Lo hacen de manera automática, convirtiendo así, la evitación, en un hábito que reduce el malestar a corto plazo. No son conscientes de estar evitando la ansiedad y se consideran perezosos o tontos por no enfrentarse a dichas situaciones.
  • Se sienten culpables por tener ansiedad. Generalmente saben que tienen que hacer para mejorar sus vidas, pero se ponen excusas para no llevar a cabo esas mejoras, ya que le parece que las emociones negativas que sentirán es un precio demasiado alto. Se creen incapaces de conseguir sus objetivos y tienden a la procrastinación. Se sienten incómodos consigo mismos.
  • Fantasean sobre su futuro, creen que un día todo cambiará sin tener que hacer el más mínimo esfuerzo ni sufrir.
  • Dificultad para tener relaciones íntimas, románticas y sexuales.

¿Qué terapia es efectiva para las personas con trastorno de la personalidad por evitación?

Es muy importante, durante la terapia, cambiar la idea de que son unos vagos o perezosos, y que comprendan que el hecho de que eviten hacer ciertas cosas o enfrentarse a diversas situaciones, se debe al malestar emocional que les produce tan si quiera pensarlo, y por ello lo posponen. Ayudarle a descubrir cómo funciona el circuito de la ansiedad y hacerles entender que, poco a poco, será necesario exponerse a lo temido, tener el compromiso de sentir la ansiedad que les producirá y aplicar las técnicas necesarias para conseguir gestionar ese malestar.

El enfrentamiento cara a cara con aquello que les ha estado acobardando durante gran parte de su vida será una gran victoria para ellos.